Jubilarse bien merece una fiesta

Hotel Embarcadero 5

Decía Abe Lemons que la jubilación es no tener ni un solo día libre. Pero, querido Abe: déjate de quejas. Jubilarse es despedirse de jefes, madrugones y de esa sensación extraña de los domingos por la tarde. Eso merece una fiesta, ¿no?

 

A lo mejor tienes un compañero de trabajo a punto de retirarse o, ¿quizás tu padre? No puedes dejarlo pasar sin brindar por esa nueva etapa, libre de despertadores. Si aún no se te ha ocurrido cómo celebrarlo, allá va una idea: ¿qué te parece una fiesta de jubilación frente al mar?

 

Te propongo salir de la ciudad. Acercarte, por ejemplo, a Getxo. Al Hotel Embarcadero. Sí, un hotel. Ya verás por qué.

 

Hotel Embarcadero9

Hotel Embarcadero 6

 

Es un antiguo caserío en pleno paseo marítimo, sobre el embarcadero de la avenida Zugazarte. Un balcón sobre el Cantábrico.

 

¿Por qué un hotel? Puedes disfrutar de la gastronomía como en cualquier restaurante, pero le sumamos ese punto de intimidad que probablemente querrás en algún momento de la celebración.

 

Caerá algún que otro discurso. Quizás una proyección de fotografías o un vídeo. Mejor un ambiente íntimo, ¿no crees?

 

Hotel Embarcadero 12

Hotel Embarcadero 7

 

Ya tenemos escenario. Tú te encargas de reunir a los invitados. Para la comida y la bebida están el chef y la bodega del hotel.

 

Tienen cuatro menús para elegir, así que alguno dará en el clavo seguro. Pero, ¿y si pasamos de lo convencional?

 

Es un día especial, de brindis, recuerdos y, probablemente, muchos abrazos. Qué tal comer de picoteo, sin mesas de por medio. Sin que le toque a nadie estar en la esquina.

 

El futuro jubilado agradecerá poder estar con todos los que han querido acompañarle en su día.

 

Hotel Embarcadero 11

Hotel Embarcadero 10

 

Sin mantel se come igual de bien. El cóctel del Embarcadero incluye bloc de foie con pollo de almendra, una cestita de ensalada de bacalao, champiñones rellenos de ternera al graten… ¿Sigo?

 

Porque de postre hay pastelitos de manzana, relámpagos, milhojas…

 

Después de los brindis y de echar la vista atrás unos cuantos millones de veces, terminaréis agotados. Pero, ¿y si alargamos un poco más la celebración? Falta un regalo. ¿No crees que le gustará despertarse escuchando el mar al día siguiente ?

 

Pasar la noche en el mismo Embarcadero es un gran broche para un día que no olvidará nunca.

 

Hotel Embarcadero 14

 

Apetece, ¿verdad? Igual tenemos que buscar otra excusa para organizar este plan. Que algunos tenemos la jubilación un poco lejos.

 

Se admiten sugerencias.